miércoles, agosto 14, 2013

EL TAPÓN del PEÑÓN


Yo tenía un impecable polo blanco con el cuello y bordes de un bonito azul intenso, con el cual montaba a caballo.  Con mi proverbial despiste, un aciago día me puse a manipular lejía con él puesto. Y me cayó una gota del alcalino líquido en el cuello.  Y la mancha decoloró hacia un butano sucio - en pijo, ‘naranja roto’- Ya no podría cabalgar con mi impecable polo blanco con el cuello y bordes de un bonito azul intenso.
De perdidos, al río.  Se me ocurrio sumergirlo todo él en lejía.  Se picó en algunas partes del tejido; pero las maravillosas manos de mi maravillosa hermana desfacieron el entuerto.
           Hoy, monto a caballo con un impecable polo blanco con el cuello y bordes de un bonito… butano sucio (o naranja roto).


Lo importante de esta historia, es que sigo cabalgando; da igual el polo 


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